Cuando estábamos en Melbourne, hicimos una excursión a lo que se conoce como “The Great Ocean Road”, la gran carretera que se dibuja por toda la costa y a lo largo de la cual se puede disfrutar de paisajes maravillosos, playas espectaculares, acantilados y piedras que flotando sobre el mar asemejan estatuas, colinas verdes, bosques infinitos...
Esta excursión la hicimos con un pequeño grupo y nuestro conductor / guía nos contó una historia muy divertida.
Uno de los lugares que se visitan se llama “El Puente de Londres” y es una enorme roca en forma de arco que se encuentra en el mar, separada de la costa por unos 15 metros.
A principios de los 90, esta roca se encontraba unida a tierra firme y era común que la gente se paseara por ahí, pero un día, de repente, el trozo de roca que la unía con tierra firme se cayó. Ese día también había excursionistas, afortunadamente cuando se dieron cuenta de que se estaba derrumbando y empezaron a correr, casi todos quedaron del lado de tierra firme, pero hubo una pareja que se quedó aislada en la roca.
Los que consiguieron llegar a tierra firme llamaron a la policía. Cuando les decían que “se ha caído el puente de Londres” la policía les tomaba por bromistas y les colgaba. Llamaron tantas veces que por fin la policía les creyó. Dado que la única manera de ayudar a los que habían quedado aislados era mandándoles un helicóptero, estuvieron mirando diferentes opciones: los helicópteros de salvamento se encontraban ocupados en otra misión, por lo que avisaron a las empresas de la zona, que alquilan helicópteros para que los turistas sobrevuelen la zona, pero éstas les dijeron que no podían ir hasta al cabo de cinco horas ya que estaban ocupados y por último contactaron con el helicóptero de un canal de televisión, de los que informan sobre el tráfico en las carreteras, que sí se ofrecieron a acudir a su rescate.
Cuando el helicóptero aterrizó en la roca, se dio cuenta de que la pareja se escondía de ellos, por más que les llamaban no querían salir. Cuando por fin les convencieron de que estaban ahí para ayudarles y no para reportar la noticia, se subieron al aparato, no sin antes taparse la cara para no ser reconocidos por las cámaras.
Una vez llevados a tierra firme, la pareja bajó corriendo del helicóptero e intentó escapar de la policía y de los medios de comunicación y meterse en su coche, pero la policía les paró ya que tenían que testimoniar lo ocurrido.
Tanto misterio sobre por qué no querían ser reconocidos fue resuelto al día siguiente cuando el periódico sensacionalista publicó que el hombre le había dicho a su mujer que tenía un viaje de negocios y la mujer le había dicho a su marido que iba a pasar el día con unas amigas.
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