domingo, 16 de mayo de 2010

Encuentro con un poeta

Estaba trabajando en Barcelona y me tocaba ir al aeropuerto a buscar a unos clientes. Me encontraba en la terminal de llegadas esperando cuando me fijé que una chica que también esperaba y llevaba un letrero que ponía "Homero Aridjis"

Homero Aridjis es un poeta mexicano del que conocí su obra gracias a un compañero de trabajo, todavía más años atrás. Me había enamorado de uno de sus poemas, tanto, que lo llevaba siempre conmigo en la cartera. Así que mi sorpresa al ver su nombre en ese cartel fue mayúscula.

Me acerqué a la chica y le dije: Disculpa ¿estás esperando al poeta?
Ella me miró sorprendida y me dijo que efectivamente, así era.
¿Te importa si me quedo a tu lado y le saludo? Me haría mucha ilusión.

Mientras le esperábamos, me contó que Homero visitaba Barcelona para participar en un encuentro de poetas y que lo primero que iban a hacer en cuanto le recogiera, sería ir al periódico La Vanguardia, donde le iban a entrevistar.

Por fin salió Homero Aridjis y se acercó a nosotras. Iba acompañado de su esposa. Muy rápidamente le comenté que sólo le quería saludar y mostrar el poema que siempre llevaba conmigo. El hombre se quedó bastante impactado y apenas pronunció palabra. Su esposa, sin embargo, me dio las gracias por ese recibimiento y pude notar que les había hecho bastante gracia. Fueron apenas minutos, pero me hizo mucha ilusión. A Homero Aridjis no lo habría ni reconocido en la calle y no soy una persona mitómana, pero tener la oportunidad de darle las gracias por su obra a alguien que admiras es agradable.

En los días siguientes y sumergida en mi producción, no me acordé mucho de ese encuentro. Tal vez habrían pasado seis días cuando recordé la entrevista en La Vanguardia, periódico que normalmente no compro. Me acerqué a un kiosko con tan buena fortuna que ese día era el que salía la entrevista. Ahí estaba Homero, en la contraportada, hablando del encuentro de poesía.

La última pregunta del periodista fue: "¿Qué poema le define?" - a lo que el poeta respondió "Hay muchos que me definen, pero le contaré que al llegar al aeropuerto se me acercó una persona y me mostró el poema que siempre guarda en su cartera. El que dice "Buenos días a los seres que son como un país y ya verlos es viajar a otra parte". Me gusta"

A mi también me gusta.

Aquí tenéis el poema entero:

BUENOS DÍAS A LOS SERES

Buenos días a los seres
que son como un país
y ya verlos
es viajar a otra parte

buenos días a los ojos
que al abrirse han leído
el poema visible

buenos días a los labios
que desde el comienzo han dicho
los nombres infinitos

buenos días a las manos
que han tocado las cosas
de la tierra bellísima

sábado, 15 de mayo de 2010

days

she sleeps, eats, pees, works, laughs, cooks, poos, awakes, walks, stares, thinks, dances, talks, sees, stays, goes, shops, jokes, sings, loves, isn't loved back.

sábado, 27 de marzo de 2010

De cómo una vegana sobrevive 5 días comiendo en Casa Manolo

LUNES:
Riiing, riiing
(Música en espera de Estopa)

-¿Sí?
- Hola buenas tardes ¿es Casa Manolo? Mire, que vamos a estar rodando esta semana en el plató de enfrente del miércoles al domingo y nos gustaría comer cada día en su restaurante. Somos 23.
-Muy bien ¿y sobre qué hora vendrán?
-Bueno, no lo sé, porque estaremos rodando, ya le iré informando cada día de la hora aproximada. Muchas gracias. Y bueno, me gustaría comentarle también que hay dos personas que no comemos nada de animales, ni carne, ni pescado, ni huevos, ni leche. Sí, exacto, dos.
-¿Y qué comeeeen?
-Pues todo lo que no sean animales: legumbres, arroz, pasta, verduras...
-¿Pollo a la plancha?
-No, es que el pollo es un animal.
-Ah, ¿y atún comen?
-No, atún tampoco, que es pescado.
-Bueno, pues me tendrán que decir ustedes qué quieren comer
-No se preocupe, señora, seguro que algo encontraremos. Gracias. Hasta el miércoles.

MIÉRCOLES
-Estaba muy rico todo, señora, los guisantes salteados, espectaculares y la ensaladita también, muchas gracias. Mañana sobre las diez de la mañana necesitaremos bocadillos para todo el equipo. Si puede ser que haya dos vegetales.
-¿Con jamón?
-No, no, vegetales, para las que no comemos animales.
-Ah, como me has dicho vegetal.

SÁBADO
-Me encantaron las acelgas rehogadas de ayer, estaban buenísimas. ¿Cómo las ha hecho?
-Pues nada, he rehogado las acelgas en un poco de ajito, las he echado y ya está. Normalmente les pongo pimentón, pero a las tuyas no les he puesto, como tú no comes carne...
-Ya, pero el pimentón no es carne, es una especia
-Ah.

jueves, 25 de febrero de 2010

Una historia de amor en las alturas

Entré en el avión que me llevaría de Barcelona a Atlanta y después a Los Angeles , teníamos muchas horas de vuelo por delante. Cuando encontré mi asiento, había ya una veinteañera sentada en mi misma fila, nos separaba una butaca. Ocupé mi sitio mientras el resto de pasajeros seguía entrando.
Llegó un jovencito y se sentó entre la chica y yo. Le dijo "hi" a la chica y se acomodó. Antes de que el avión hubiera despegado, se estaban presentando.
El chico le contaba que era catalán y viajaba a conocer California, ella había estado en España de vacaciones y volvía a casa, a San Diego. Despegamos. Cuando el comandante dejó que nos quitáramos los cinturones, ella le mostraba a él fotos de su viaje. Toledo. Sevilla. Barcelona. Reían. Él le contaba la ruta que iba a seguir en su aventura californiana. Ella le contaba anécdotas de su viaje por España. Cuando alcanzamos la velocidad de crucero, se cogieron de la mano. Seguían hablando, conociéndose, disfrutando del vuelo. Mientras aterrizamos, se estaban besando. Amor en las alturas, sin lugar a dudas. Cuando el avión estaba aparcando, se intercambiaron teléfonos. Él iba a estar un mes por ahí, tal vez tendrían oportunidad de verse. Se sonrieron.
Y entonces llegó el momento de abandonar el avión. Y el chico se levantó. Y la chica se levantó. Y resultó que él era bajito, muy bajito y ella era alta, muy alta. Se miraron extrañados. La chica le dijo "bye" y se bajó del avión corriendo. Él no fue detrás.